Yo que siempre he podido presumir de virilidad y masculinidad. Yo que desde los nueve años ostento el título Pichabrava del Barrio. Yo que he acaparado el mayor número de miradas, piropos y pellizcos en el culo (de hombres y mujeres) por cuantas discotecas campeé, debo confesar que hoy tengo serias dudas. Sí queridísimo (y escaso) lector, creo que voy a cambiar de vida. Y es que ¿quién se puede resistir a pasar el resto de los días en una boutique? Rodeada de amigas, cuñadas, vecinas, suegra. Vestidas de alta costura, esperando que el espejo certifique lo guapa que estoy, tomando café en taza de porcelana, pisando con garbo con esos taconazos que apenas me destrozan los pies, luciendo moldeado y celebrando lo que nos quiere el del súper. ¿Cómo resistirme a ser mujer?
Y si piensas que el cielo empieza a tan pocos metros del suelo ajústate las alas del consumismo y vuela conmigo. Te llevaré al Valhalla en la tierra, al paraíso de la hembra que superó aquello de hacerle la comida al marido y cuidar de los hijos. Sí, oh sí, goza conmigo, descuentos en todo lo que necesitas para ser feliz. ¡¡¡Sí!!! ¡¡¡El detergente también!!! ¡¡¡Oh sí!!! ¡¡¡Y el suavizante!!! ¡¡¡El suavizante!!! ¡¡¡Sí nena!!! Pero espera un poco, aún tengo más para darte, abre bien tus ojos y prepárate para recibir un regalo sólo al alcance de una Reina. ¡¡¡Un rack de lavadoras!!! ¡¡¡Oh sí!!! Decenas de lavadoras perfectamente alineadas unas encima de otras. ¡¡¡Llegó la verdadera liberación de la mujer!!! ¡¡¡Por fin podrás hacer la colada de blanco y de color en paralelo!!! Si no fuese mujer ya, se me pondría dura.
Tanta tabarra con eso de labrarse un futuro día a día y el paraíso estaba ahí al lado ¿por qué me lo ocultaron tanto tiempo?
¿Cómo es posible que al cartero se le caigan todas las cartas de las manos hacia delante?
¿En qué cabeza cabe que si has olvidado algo en casa dejes el coche cruzado en la calzada mientras subes al piso a recogerlo? ¿En una mononeuronal?
¿Por qué la protagonista lleva guantes en el coche, pero cuando sube al piso ya no?
¿Quién demonios tiene en casa un armario lleno de esas latas? El mueble bar debe de ser impresionante…
¿Por qué le resulta tan difícil elegir? ¿Tan malas están?
¿Qué pretende nuestra querida amiga saliendo al bacón y “gritando” en mitad de semejante estruendo “¡Qué ya voy!”? ¿Y por qué todos se le quedan mirando desde abajo? ¿Cómo sabían que estaba en ese piso? ¿Le han oído? Venga ya.
¿Por qué hay músicos tocando en la calle? ¿Por qué van vestidos de forma tan ridícula?
¿Cómo puede el cartero estar recogiendo todavía las cartas? ¿Se le han vuelto a caer? ¿Ocho veces?
¿Por qué se para la ciclista? ¿Hay algo que ver?
¿Cuál es el motivo que induce a nuestra protagonista a que se mire en el espejo con una lata en cada mano? ¿Para ver cual de las dos le combina mejor con el vestido? Naaaaaaaa.
¿Alguien me puede explicar cuanto ha tardado la protagonista en bajar desde que se asoma al balcón para que le haya dado tiempo a llegar a la policía, poner la multa, a que llegue la grúa, enganche el coche y a que se lo lleve?
¿Qué le recrimina el cartero?
¿Por qué los coches parados no siguen la marcha cuando arranca la grúa? ¿A qué esperan? ¿A linchar a la pobre muchacha?
¿Por qué después se va a un parque a zamparse la “ensalada”? ¿Ya es la hora de comer?
Si la grúa se lleva tu coche ¿estarías tan feliz?
¿Cómo es posible que cuando la chica está en el parque aparezca al fondo la grúa con el coche? ¿Hay un agujero de gusano entre la vivienda y el columpio o es recochineo del gruísta?
¿Qué hacen esos dos corriendo como si fuesen a Oz? ¿Serań el director y el guionista que aún siguen de viaje?
Esto no es un perfume, esto es la bomba. Tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanto dinero invertido en I+D ha dado ya sus frutos. Al fin han inventado una frangancia que le permite a cualquier hombre conseguir todo lo que anhela. Si eres mujer… hummmm… se siente. Tan solo tienes que aplicar el producto como cualquier otro perfume (ya sabes, evita la zona de los ojos y el glande) y mientras se mantenga el olor, dispones del superpoder El Ultrachasquido Celestial.
Con él, chasqueas los dedos y ¡hala! ¡a conseguir todo lo que quieras! Por ejemplo: chasqueas los dedos y ganas al kiriki. O chasqueas los dedos y arrancas el coche. En el vídeo no se ve del todo bien, pero parece que al protagonista también le salen dos nuevos brazos. ¿Te imaginas un superpoder para añadir nuevos miembros a tu cuerpo? Imagina la alegría que le darías a tu pareja cuando viese que te has convertido en un ser bicipótico. ¿Que necesitas pasta? Pues chasqueas los dedos. ¿Que quieres un cinturón hortera o una copa? Un ultrachasquido y deseo concedido. Si eres un tío con gracia, además, puedes utilizar los combos. Por ejemplo, si bailas y chasqueas los dedos a la vez aparecen fuegos artificiales. ¡Es lo que siempre he querido! ¡Voy a ser el Rey de la disco! Y lo mejor para el final. Bajarás bragas con un chasquear de dedos. Yo tampoco me lo creo, pero el anuncio así lo muestra.
Obviamente, después de todo esto, serás un personaje famoso, te invitarán a Las Vegas y ganarás fortunas en la ruleta. Vivirás en la opulencia y, algo fantástico y que seguro has pensado ya, podrás acabar con las guerras y el hambre en el mundo. Qué feliz soy.
F era la bala perdida de la familia. Gracias a su posición acomodada siempre había hecho lo que le había dado la gana. A diferencia de sus hermanos no se decantó por los estudios de economía o marketing para, en un futuro, arrimar el hombro en la empresa de papá. Quizás por no haber seguido los pasos del resto, sus padres habían depositado en él grandes esperanzas. Al estudiar publicidad medio contentó a su padre. Después, según él, desperdició dos años estudiando un máster en Londres. Así que con veinticinco añitos volvió a casa con un par de títulos de prestigio y algún que otro corto sin personalidad en el currículum vítae.
Después de unos meses estando en casa sin más qué hacer que salir con los amigos, mamá le dijo a papá: “Me preocupa F, ¿no puedes buscarle algo?”. Papá le estuvo dando vueltas al coco durante un par de días hasta que una gran bombilla se iluminó sobre su cabeza. Llamó a F y le dijo: “Hijo, tengo un regalo para ti. Vas a hacer tu primer anuncio. Sí, un anuncio para mí”. Y F parió, o abortó, como quieras verlo, éste.
Todo comienza con una chica de renombre tumbada en una hamaca en la playa. Si ya es raro encontrarse una de estas hamacas, mucho más raro es encontrársela en mitad del agua. Pero bueno, ahí está. Entonces la protagonista abre la boca y pronuncia “¿Sabes qué me hace sentir realmente sexy? La pasión y mis rizos”. Recórcholis, ¡¡¡qué suerte!!! Yo pensaba que eso sólo se lograba elevando la tasa de alcohol en sangre entre un 70 y un 90 por ciento del límite personal. Mañana me hago la permanente. Después se ve como se toca y tiene un orgasmo. Como lo estás leyendo, la tía se toca (el pelo, el pelo de la cabeza) y tiene un orgasmo. Sí, yo también estoy aprendiendo mucho con este anuncio. Seguidamente se intercala la imagen de una flor abierta con un chorro de crema blanca fluyendo. Te lo prometo. Es lo que sale en el anuncio. Mi sucia mente no tiene nada que ver esta vez.
Para rematar la obra de arte, pensó F, vamos a meter a un tiarrón que se quede embelesado con semejantes rizos. Bueno, el presupuesto se esfumó con el contrato de la actriz, así que tuvo que llamar a su primo que habia sido protagonista suplente en la obra del colegio cuando tenía ocho años. Y ojo a la jugada porque no tiene desperdicio. El muchacho interpreta a un socorrista que está subido a una torre de vigilancia. Con unos prismáticos divisa a la hembra y pone cara de “¡Dios! ¡Cómo me ponen esos rizacos!”. Entonces se baja de la torre y, coincidiendo con la llegada a su posición de la bomba rizosexual, iza una bandera. Que cada uno lo interprete como quiera. La chica le guiña un ojo y él se pregunta “¿Ha sido a mí? ¿Ha sido a mí?”. Pues claro idiota, si no hay nadie más en la playa.
Mi conclusión, después de ver como se lo pasa con el champú, es que la protagonista no necesita a ningún hombre.